La Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología integrada por los especialistas en estas ramas de la Ciencia, la Nutrición, la Salud del Trabajador, la Salud Escolar y los Licenciados en Tecnología de la Salud en higiene y epidemiología, de todo el país, manifestamos el cese del cruel bloqueo económico, energético y financiero impuesto a nuestro país y el respeto a nuestra soberanía.
El efecto del bloqueo ha repercutido en el trabajo de las instituciones científicas y de los servicios vinculadas al área: el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK), el Instituto Nacional de Higiene Epidemiología y Microbiología (INHEM), el Instituto de Salud del Trabajador, el Centro Nacional de Promoción y Educación para la Salud (PROSALUD), los 15 Centros Provinciales de Higiene y Epidemiología, las 137 Unidades Municipales de Higiene y Epidemiología, los 15 centros de Control de Vectores Provinciales y los 168 municipales que tienen su representación a nivel de la atención primaria de salud.
Los programas de salud que se desarrollan desde la atención primaria hasta el nivel nacional, son altamente sensibles, por lo que representan para el bienestar y la calidad de vida de las personas, siendo afectados por el cruel bloqueo económico, energético y financiero a nuestra isla.
¡Cada día nuestro pueblo sufre los efectos del bloqueo y su salud mental se afecta ante el peligro de perder la salud y la vida! Ejemplo de ello es el programa de vacunación para la prevención de enfermedades en los niños y los adultos, algunas de ellas, ya erradicadas o controladas en nuestro país y que hoy las barreras impuestas para la obtención de los productos (por sus costos y forma de adquirirlas o producirlas), genera déficit de los mismos, pone en peligro la ejecución de las acciones e incrementa el riesgo de padecer de estos males, como las arbovirosis, por el dengue y la chikunguña, la tuberculosis y el sida.
Por otra parte, las enfermedades no trasmisibles que más afectan a la población, como la hipertensión arterial, por falta de reactivos, de medicamentos hipotensores y de equipos; el diagnóstico y control de la diabetes mellitus, limitado por la falta de glucómetros, de accesorios y de medicamentos; la insuficiencia renal, los distintos programas de nutrición; de calidad de los alimentos; de suplementos dietéticos, de proteínas, de carbohidratos, de grasas, de aminoácidos de vitaminas seriamente afectados en nuestra población por las dificultades económicas y energéticas para producirlos.
El impacto en la higiene ambiental por la falta de combustible y equipos para la recogida de basuras, la corrección de los salideros, el abasto de agua de cantidad y calidad necesaria, que propician las enfermedades producidas por estos problemas sanitarios.
La falta de preservativos para garantizar el control de las Infecciones de transmisión sexual, el VIH y la hepatitis y mantener nuestra condición de primer país que eliminó la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis congénita, en el año 2015, pone en riesgo la sostenibilidad de los indicadores alcanzados.
Se podrían enumerar decenas de ejemplos, todos tratan de violar el derecho humano a disfrutar de la salud, por ello nuestro reclamo ante el mundo, ¡queremos vivir en paz, dignamente, para garantizar que nuestros científicos y personal de la salud en general, que han demostrado ser el uno de los frutos más valiosos de la sociedad cubana, accedan a los recursos y las posibilidades para ofertar productos y servicios de calidad!
Nos unimos al clamor de nuestro pueblo expresado en la firma “Por la patria: No, a la intervención militar, no más sufrimiento, cese el hostigamiento, las amenazas y las sanciones contra nuestra nación”.
Nosotros defendemos la patria.
Y como dijera Mahatma Gandhi: “No hay caminos para la paz, la paz es el camino.”
Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología


