La presencia de cetoacidosis diabética (CAD) vinculada a diabetes tipo 1 (DT1) ha aumentado en frecuencia en las últimas dos décadas, y puede convertirse en una complicación potencialmente mortal, sobre todo, en niños y adolescentes.
A medida que disminuyen los niveles de insulina y aumenta el azúcar en la sangre, el cuerpo genera moléculas llamadas cetonas, que son tóxicas en altas concentraciones. Aunque las complicaciones de la CAD que afectan a varios órganos están bien documentadas, sobre sus causas todavÃa existen lagunas a nivel clÃnico.
«Una de las principales dudas es la de por qué algunos pacientes con cetoacidosis diabética tienen un mayor riesgo de deterioro cognitivo o nefropatÃa diabética en el futuro, mientras que otros no presentan sÃntomas», indicó la prof. Nicole Glaser, endocrinóloga pediátrica y autora principal de un estudio promovido en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Davis (EEUU).
El estudio, publicado en la revista ‘BMJ Open Diabetes Research & Care‘, identifica moléculas inflamatorias que aumentan durante la cetoacidosis diabética. Hallazgos que podrÃan servir para determinar por qué se producen complicaciones durante el tratamiento de la CAD.
En concreto, los análisis realizados por estos investigadores mostraron que la cetoacidosis diabética activaba una amplia gama de moléculas proinflamatorias, incluyendo citocinas, quimiocinas y metaloproteinasas de matriz (MMP). Estas señales inflamatorias permanecieron elevadas durante varios dÃas después de la recuperación de los pacientes.
Según los investigadores, el hallazgo más importante fue que las MMP se encontraban fuertemente elevadas en la cetoacidosis diabética (CAD). Las MMP degradan otras proteÃnas, lo que les confiere un gran potencial para causar daño orgánico. Esclarecer el papel de las MMP en la CAD podrÃa ayudar a dilucidar los mecanismos que provocan dicho daño.
«Hasta este estudio, no se habÃa intentado caracterizar de forma exhaustiva el perfil inflamatorio en la cetoacidosis diabética», según la prof. Glaser. «Nos sorprendió descubrir que las MMP desempeñan un papel tan importante, y eso podrÃa sernos de gran ayuda. Sabemos que los niveles elevados de MMP pueden dañar los riñones, asà como la barrera hematoencefálica, lo que permite que otros factores inflamatorios o sustancias tóxicas entren en el cerebro y causen daño».
Si bien este perfil inflamatorio de la cetoacidosis diabética no influirá de inmediato en la atención clÃnica, los autores de este trabajo creen que la nueva información podrÃa ayudar a predecir el daño orgánico y a implementar intervenciones más eficaces. «Comprender estas conexiones inflamatorias pueden impulsar el desarrollo de mejores enfoques terapéuticos», concluyó la prof. Glaser.
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