Adelgazar sigue siendo la estrategia principal para reducir los riesgos para la salud y las consecuencias sociales asociadas con el sobrepeso y la obesidad.
Las intervenciones alimentarias más frecuentes son las dietas de restricción calórica, que incluyen diversas combinaciones de restricción energética, macronutrientes, alimentos y patrones de ingesta de alimentos, que logran una pérdida de peso inicial, pero a menudo no sostenida.
El ayuno intermitente implica patrones de alimentación en los que las personas ingieren poca o ninguna energÃa durante perÃodos prolongados, alternándolos con perÃodos de ingesta normal de comida. El mecanismo para adelgazar está relacionado con la restricción de calorÃas, el aumento del metabolismo de las grasas, una mayor sensibilidad a la insulina y un mejor metabolismo de la glucosa.
El ayuno intermitente se ha publicitado en blogs y artÃculos de noticias, pero los estudios muestran efectos inconsistentes en la salud, lo que destaca la incertidumbre a la que se enfrentan el personal médico y las personas con sobrepeso u obesidad al considerar el ayuno intermitente como un enfoque viable para la pérdida de peso mantenida.
Un nuevo estudio concluye que adelgazar mediante ayuno apenas ofrece más resultados que seguir las pautas dietéticas clásicas o no hacer nada. Lo ideal es siempre seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado y seguir las recomendaciones de un profesional.
Un nuevo análisis concluye que el ayuno intermitente no ayuda a adelgazar más a los adultos con sobrepeso u obesidad que los consejos dietéticos tradicionales. La obesidad es un importante problema de salud pública y se ha convertido en una de las principales causas de muerte en los paÃses de renta alta.
La obesidad en adultos se ha triplicado desde 1975 en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2022, unos 2.500 millones de adultos fueron clasificados con sobrepeso, incluidos 890 millones con obesidad.
El ayuno intermitente, que consiste en permanecer largos periodos sin comer, ha ganado mucha popularidad en los últimos años impulsado por las redes sociales, los ‘influencers’ de estilo de vida y las promesas de una rápida pérdida de peso.
Una de las modalidades más extendidas consiste en ayunar durante dieciséis horas y concentrar las comidas en una franja de ocho. Algunas personas confÃan en ayunos de 24 horas dos veces por semana. Sin embargo, las pruebas más recientes sugieren que los beneficios de estos métodos pueden ser limitados.
El equipo de investigación ha analizado datos de 22 ensayos clÃnicos aleatorizados con 1 995 adultos en Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica. Los estudios evaluaron distintas formas de ayuno intermitente, entre ellas el ayuno en dÃas alternos, el ayuno periódico y la alimentación restringida en el tiempo. La mayorÃa hizo un seguimiento de los participantes durante un máximo de 12 meses.
La revisión, publicada en Cochrane Library, comparó el ayuno intermitente con las recomendaciones dietéticas tradicionales (como ladieta mediterránea) y con la ausencia de intervención. El ayuno intermitente no pareció tener un efecto clÃnicamente relevante sobre la pérdida de peso en comparación con los consejos dietéticos estándar o con no hacer cambios.
De media, las personas que siguieron ayuno intermitente adelgazaron en torno a un 3% de su peso corporal, por debajo del umbral del 5% que los médicos suelen considerar clÃnicamente significativo para mejorar la salud. La información sobre los efectos secundarios fue irregular entre los ensayos, lo que dificulta extraer conclusiones firmes. La base de evidencia sigue siendo limitada, con solo 22 estudios, muchos con muestras pequeñas y datos poco homogéneos.
«El ayuno intermitente sencillamente no parece funcionar para los adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso», señala Luis Garegnani, autor principal de la revisión, del Cochrane Associate Centre del Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires. Garegnani también alerta sobre la exageración en torno al ayuno en internet. «El ayuno intermitente puede ser una opción razonable para algunas personas, pero las pruebas actuales no justifican el entusiasmo que vemos en las redes sociales».
Hace falta más investigación, dicen los expertos
Hay pocos ensayos que hayan analizado los resultados a largo plazo del ayuno intermitente. «La obesidad es una enfermedad crónica. Los ensayos a corto plazo dificultan orientar las decisiones a largo plazo de pacientes y profesionales», añadió Garegnani.
La mayorÃa de los estudios incluidos se hicieron con poblaciones mayoritariamente blancas en paÃses de renta alta. Como la obesidad se está convirtiendo rápidamente en una crisis en los paÃses de ingresos bajos y medios, se necesitan más investigaciones con estas poblaciones.
Los autores advierten de que los resultados aportan pistas, pero no pueden aplicarse al conjunto de la población, ya que pueden variar según el sexo, la edad, el origen étnico, el estado de salud o la presencia de trastornos de la conducta alimentaria.
«Con la evidencia disponible es difÃcil hacer una recomendación general», afirma Eva Madrid, autora sénior del Cochrane Evidence Synthesis Unit Iberoamerica. «Los médicos tendrán que valorar cada caso de forma individual cuando aconsejen a un adulto con exceso de peso sobre cómo adelgazar».
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